Como casi toda la gente normal, odio los dentistas…. trato de manterme alejado de ellos lo más que se pueda. Sólo voy al dentista cuando el dolor ya es insoportable, y ayer pasó exactamente eso.

Nadie quiere escuchar historias de dentistas, lo que importa es que me sacaron una muela muy grande, y aún sigo en la casa reposando para que no sea tanto el dolor.

La verdad es que mi dentista es excelente, pero igual estoy seguro que disfruta su profesión casi como Steve Martin en Little Shop of Horror (gran gran película, espero comprarla pronto). Cada que me toca ir con él, me acuerdo de esta escena:

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