Mi primer acercamiento serio a los vinos de Sudáfrica; no el primero que pruebo, pero creo que si es el primero que vale la pena platicar… los anteriores habían sido vinos muy comunes y corrientes, de precios muy bajos, que se pueden conseguir en el súper.

Este vino de la zona de Jonkershoek Valley, Stellenbosch, se fermenta en bajas temperaturas, 70% en barrica de roble francés y el otro 30% en tanques de acero inoxidable.

De color amarillo tenue tirando a paja y dejando pasar mucha luz, este Sauvignon Blanc se presenta con aromas muy herbáceos en la copa, predominando los parecidos al pino.

En la boca, un vino con buena intensidad, ligero y con mediano contenido alcohólico. Las frutas cítricas están presentes detrás de la manzana, que es el sabor que predomina seguido del limón. Un vino balanceado entre los sabores frutales y los dejos minerales que al final permanecían en la boca el tiempo justo para no molestar. Al final, además de los minerales, se tiene un poco de sabores de barrica.

Bastante refrescante este Sauvignon Blanc de Sudáfrica, sabores refinados y fáciles de asimilar; además de sólo, podría ser muy buen acompañante de mariscos en la playa.