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Cena de aniversario: Katsuya en Brentwood
Mar 28
Katsuya en Brentwood
11777 San Vicente Blvd.
Los Angeles, CA 90049
El Katsuya de Brentwood es uno de los restaurantes de moda en Los Angeles, segundo del chef Uechi Katsuya, uno de los más afamados en cuanto a comida oriental.
El diseño del lugar corrió a cargo de Philipe Starck, que es uno considerado el mejor diseñador en cuanto a restaurantes hoteles y residencias de gran lujo, entonces, desde la llegada la experiencia se vuelve placentera.
Hice reservaciones para las 9:30 y no hubo que esperar más que 2 minutos más para que nos asignaran mesa. Desde el valet parking, siguiendo con las hostess y luego nuestro mesero, todos nos estaban tratando muy bien de inicio.
El lugar un poco ruidoso debido a que estaba completamente lleno, y a los gringos les gusta eso de ser ruidosos en sus conversaciones.
El menú muy extenso, por lo que decidí pedir el OMAKASE, que es un menú de degustación de siete tiempos, con un poco de todo lo que el chef Katsuya considera lo mejor de su cocina.
Creo que el pedir el OMAKASE, que cuesta US$90 y es para sólo una persona, influyo en que el trato de nuestro mesero fuera completamente excelente, y no sólo él, sino que un par de meseras mas y el garrotero siempre estuvieron pendientes de lo que necesitaramos.
En general puedo asegurar que ha sido una de las mejores cenas de mi vida, con una de las mejores cocinas que he probado y la mejor compañía del mundo en una gran ocasión.
A ver si me acuerdo de todo lo que comí…
Empecé con un cono raro, estilo barquillo de harina de arroz me parece, relleno de alguna combinación de pescado con algo más; rico, diferente, presentado perfectamente, clavado en una maceta lena de ajonjolí.
Luego me trajeron un salmón con caviar; eran rollitos de salmón rellenos de cebolla y un poco de crema y con caviar encima, todo sobre una rebanada de pepino. Perfecta la combinación de salmón con caviar, resaltaban los dos sabores, y en general un plato muy muy muy rico.
Creo que después me tocó el plato de brochetas a la plancha… 2 de camarón, 2 de unas albóndigas de pollo y 2 de algo más, creo que de res Kobe, todo acompañado por unos espárragos a la plancha muy buenos. El camarón delicioso, las albóndigas raras, en general buen plato.
Luego llegó el plato estelar… filete de res Kobe con Foie Gras en salsa de vino de ciruela con soya…. Una delicia. Eran dos rebanadas de foie gras (hígado de ganso) sobre filete de res Kobe y todo con la salsa de vino de ciruela con soya. Creo que es uno de los platos más ricos que he probado en mi vida o por lo menos últimamente, eso es seguro. El filete de res Kobe es de la mejor carne que puedan imaginase… las reses de Kobe además de una alimentación especial que incluye sake y cerveza, reciben masajes especiales que hacen que la grasa se distribuya de cierta manera en la res; el resultado de todo esto es la carne más tierna y suave que hayan probado, libre de grasa y con muchísimo sabor. El hígado complementaba la res con aún más sabor y la salsa ya hacía que el plato fuera un exceso, demasiado bueno para creerlo.
De ahí me llevaron una langosta confeti, que creo que fue lo que menos me gustó de la noche. El plato era una cola de langosta bastante generosa, y también una tenaza igual grande, con una parte de la carne al descubierto y todo como capeado con una mezcla de tiritas de harina de arroz y algas marinas fritas (estilo serpentinas más que confeti). La langosta era una buena porción y estaba excelente, perfectamente cocinada, en su punto, pero el confeti demasiado grasoso y mucho a mi gusto.
Acompañaron el confeti con un vasito de una sopa que básicamente era un gazpacho con algo de ostión, otra cosa rara que no supe que fue pero le daba buen sabor y algo también picante; un gazpacho rico y diferente aunque sólo fueron 3 traguitos.
El último plato fue sushi en su versión clásica, no los rollos a los que estamos acostumbrados sino el trozo de pescado crudo sobre un bloque de arroz, una pieza de Salmón, una de Atún, una de Robalo, una de Anguila, una de algo más que no estoy seguro de que pescado era, y dos de pasta de sobre arroz crujiente. El mejor sushi de mi vida, el corte de los pescados era perfecto y estaban tan frescos como si los acabaran de sacar del agua. Como en los platos anteriores se notaba la calidad de los ingredientes y de la gente que prepara los platos, impecable y una vez más perfectamente presentado.
Los últimos 3 platos los acompañé con un vaso de Kim Crawford Sauvignon Blanc, de Marlborough, Nueva Zelanda 2006. El vino me pareció muy bueno, mi primer acercamiento a los vinos de Nueva Zelanda y fue sumamente placentero. Con un color que tiende al verde, los aromas que dominan son frutas tropicales y un poco de limón. Ya en lo sabores hay toronja y manzana, y en general es un vino muy seco y bastante rico.
Y ya de postre me llevaron una selección de sus postres que incluía un pastel de queso con salsa de fresa, un creme brule con un poco de chocolate y nuez, trozos de fruta (fresa, melon, pera) con chocolate y una especie de gomita (si, como las gomitas de dulce de la tienda) rellena de helado, la mitad de helado de jengibre y la mitad de helado de wasabi. El pastel de queso común y corriente pero muy bien hecho, las frutas con chocolate igual, el creme brule delicioso, diferente a la preparación clásica y los helados más que buenos. El helado de wasabi era algo que no me imaginaba y resulto delicioso, perfecto para terminar la cena.
Recomiendo ampliamente este lugar, el lugar es muy bonito, la comida es excelente, con ingredientes de primera y platos muy bien logrados; sin ser cocina muy compleja logran sabores maravillosos. El personal de lo mejor, muy atentos y el servicio bastante rápido. Los precios no se me hicieron altos considerando que sólo de lo mío fueron poco más de 100 dolares y que Pam pidió unas brochetas de pollo, un rollo de sushi y una sopa además de 3 refrescos y en total fueron 130 dólares, así que creo que si no hubiese pedido el OMAKASE, seguro la cena hubiese quedado en menos de 70 dólares por los dos…. suena mucho para México, pero créanme que en Los Angeles no se puede comer por menos de eso en un restaurante decente.